Defensa pública: el escudo de la ciudadanía – Mdo. Jesús Cadena Alcalá

Hoy quiero hablar de algo que pocas veces se nombra con claridad: la defensoría pública es la única barrera que separa a millones de personas de una condena sin defensa real. No es un trámite burocrático, ni un servicio accesorio. Es el pilar que garantiza que quien no tiene dinero para pagar un abogado particular no quede desamparado frente al poder del Estado. Y esa responsabilidad es enorme, porque la libertad de una persona depende de que alguien la ejerza con seriedad, compromiso y seguimiento.

La mayoría de las personas que enfrentan un proceso penal no puede pagar peritos, ni costear un litigante experimentado, ni sostener un juicio largo. Cuando el Estado acusa, esa persona llega sola. Y en ese momento, la defensoría pública deja de ser una opción y se convierte en la única alternativa. De ahí que su papel sea central, constitucional y ético: existe precisamente para que la falta de recursos no equivalga a la pérdida de derechos. Ese es su mandato, y ese mandato exige altura, no conformismo.

  • Heraldo Estado de México
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