Las creencias personales, el sentir y la justicia – Mdo. Jesús Cadena Alcalá

La objeción de conciencia suena, en un primer momento, como un derecho intachable: nadie debería ser obligado a actuar contra sus convicciones más profundas, pero cuando quien invoca esa conciencia tiene en sus manos la salud o quizá la vida de otra persona, el asunto deja de ser algo meramente personal.

Sobre esto es que, hace unos días, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó invalidar un artículo de la Ley de Salud del Estado de Morelos, que permitía a médicos y enfermeros negarse a participar en servicios como el aborto voluntario y la ortotanasia, que es la muerte natural de un enfermo desahuciado sin someterlo a una prolongación médicamente inútil de su agonía, apelando a conceptos como «ética profesional», «convicciones religiosas» o «deontología médica».

  • Heraldo Estado de México
  • https://hgrupoeditorial.com/humanismo-45/
  • https://www.facebook.com/Hconexion/posts/pfbid0Z7k7GjwCqhknwRiLWaPrDywrzAP4Xz2diWn6KjBpBijLKcuEUAdU4azvXj1jMhuUl
  • https://x.com/h_conexion/status/2089361607335739515