Salario mínimo: rompiendo el mito de la contención – Fernando Díaz Juárez

El salario mínimo nació en el mundo en 1894, específicamente en Nueva Zelanda, con una ley diseñada para resolver conflictos laborales. El modelo pronto se extendió a Australia y a otros países, pero fue México el pionero en elevar este derecho a rango constitucional el 5 de febrero de 1917, sirviendo de ejemplo social para otras naciones. Sin embargo, esta conquista se concretó en la práctica hasta el 1 de enero de 1934, con la entrada en vigor de la Ley del Salario Mínimo que dio vida a ese derecho histórico.

Durante décadas, el monto del salario mínimo estuvo sujeto a una política de contención. Los analistas económicos argumentaban que cualquier incremento sustancial provocaría inflación o destruiría los puestos de trabajo formales. Ese criterio se apoyaba en tres argumentos principales: primero, la creencia de que un aumento salarial elevaría de inmediato el precio de los productos; segundo, la idea de mantener costos laborales bajos para atraer inversiones extranjeras; y tercero, su uso como base para calcular multas y créditos.

  • El Heraldo de México
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