Navarrete Prida, negocios y tribunales – Se dice que

Alfonso Navarrete Prida sabe que en política la discreción permite conservar relaciones sin cargar con el desgaste de la exposición. Hábil en los intríngulis del poder, después de Gobernación había optado por un retiro de bajo perfil. Ahora vuelve a la conversación por un pleito de negocios con Samuel Baldomero Carpio Martínez, acusado de extorsionarlo. Carpio sostiene que el conflicto comenzó por una compraventa empresarial que el exfuncionario no habría pagado; Navarrete rechaza esa versión y figura como víctima en el proceso penal. El asunto cobró notoriedad cuando el empresario salió de los juzgados de Barrientos el 2 de octubre, después de que una jueza ordenara imponerle prisión preventiva. La Fiscalía solicitó su reaprehensión. Quien fue procurador mexiquense tiene ahora que reclamar, como denunciante, que la justicia cumpla sus propias determinaciones. Pero el episodio también devuelve la atención a sus actividades empresariales: qué compró, a quién, por cuánto y en qué condiciones. La versión de Carpio necesita pruebas; la trayectoria de Navarrete no lo exime de preguntas. Conoció el poder con Montiel, llegó al gabinete con Peña y había conseguido mantenerse fuera del ruido. Los negocios lo devolvieron a las primeras planas. Esta vez, sin el control de la agenda al que estaba acostumbrado.

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