Amnistía: un espejo para la justicia mexiquense – Miguel Ángel Ramos

Tomás Gabriel Crisanto pasó 13 años en prisión por un crimen que no sólo no cometió, sino que tuvo la valentía de denunciar.

El 16 de abril de 2013 salía de la tienda de abarrotes que atendía con su esposa en el municipio de Temoaya. En el camino se encontró con su sobrino, menor de edad, quien le pidió aventón. Desde la camioneta en la que viajaba, el joven disparó y mató a un hombre. Tomás acudió al Ministerio Público a denunciar el caso. Minutos después, fue detenido.

[…] Su libertad llegó hace unos días, el 16 de febrero, cuando la Sala de Asuntos Indígenas del Poder Judicial mexiquense le concedió la amnistía. Para obtenerla, su familia tuvo que reunir 660 mil pesos por concepto de reparación del daño; empeñaron su casa. La libertad, incluso cuando es justa, tiene precio.

  • El Universal Estado de México