Prisión preventiva oficiosa… se queda – Jorge Fernández Menéndez

Creo que la prisión preventiva oficiosa es una grave deformación judicial. No porque no deba existir una prisión preventiva para ciertos delitos, sobre todo cuando dejar en libertad a presuntos delincuentes puede ser un factor de peligro para las víctimas, pero hacerlo de oficio, casi en forma automática como se está haciendo en nuestro país, lo único que logra es que los ministerios públicos, los fiscales y los jueces simplemente se laven las manos y recurran a la prisión como una solución fácil y muchas veces profundamente injusta. Pero eso no implica que el debate de ayer en el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deba ser minimizado o, simplemente, interpretado como que algunos ministros se doblaron ante la exigencia del Ejecutivo. Es la vociferación cotidiana en estos temas, los agravios al Poder Judicial, a los jueces, a los propios ministros, la que distorsiona este debate y lo deja en un espacio de blancos y negros casi imposible de transitar.

Excélsior