Templo Mayor – F. Bartolomé

AL MINISTRO Arturo Zaldívar ya le llaman «El Caníbal Judicial» porque en esta semana se almorzó un par de preceptos legales que tienen a los expertos entre sorprendidos y espantados. Y es que, de plano, se comió de un bocado la separación de poderes y la presunción de inocencia.

AL PRESENTAR su iniciativa de ley sobre feminicidios, se olvidó de que esa no es facultad de los ministros de la Suprema Corte. Tan es así que la presidenta del Senado, la ex ministra Olga Sánchez Cordero, fue muy cuidadosa al decir que la apadrinarán para su-mar-la a otras que ya existen. Porque de llegar a aprobarse tal cual, su legitimidad constitucional podría ser impugnada… y ni modo que el mismo ministro que la propuso decida sobre su validez.

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