Templo Mayor – F. Bartolomé

EN LA Suprema Corte de Justicia hay inquietud por lo que dicen que es un muuuy evidente conflicto de interés de Yasmín Esquivel Mossa. Resulta que la presidenta de la Segunda Sala atrajo un caso que ni le correspondía. Y lo peor no es eso.

LO MÁS GRAVE es que el proyecto de sentencia de la ministra busca beneficiar, ¡agárrense!, a quienes fueron socios de su esposo, el ingeniero José María Rioboó; y con los que ha mantenido relaciones desde hace décadas. Se trata de la empresa Pinfra, que surgió de lo que fue la constructora Tribasa.

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