28 de septiembre – Sara Lovera

En México, al menos 750 mil mujeres cada año interrumpen su embarazo. Lo hacen en la clandestinidad y arriesgan vida y salud. Nadie, con un poco de inteligencia, supone que lo hacen como deporte. Es el último recurso y significa un riesgo permanente; sobre todo, entre las más pobres.
En 1976, el aborto inseguro fue identificado como un problema de salud pública, y hoy sabemos -con datos, documentos, encuestas y casos- que la mayoría de las mujeres que interrumpen se embarazos son católicas, de edades y condiciones socioeconómicas muy diversas en todas las regiones del país.

El Sol de Toluca