Tentación judicial – Germán Martínez Cázares

Con Sansón, que era juez, a las patadas. Todavía no se votaba en el Senado la nueva reforma judicial y ya exhibía sus limitaciones: “quedan intactas las redes institucionales de corrupción, las redes institucionales de complicidad, quedan intactas las distintas fórmulas de traficar influencias”, aseguró desde la tribuna el senador Ricardo Monreal. Se votó en la llamada Cámara alta el viernes pasado y, con asombro, el lunes siguiente, a propósito de la denuncia de la UIF contra el magistrado electoral José Luis Vargas, que gastó más del 218% de lo que gana, al ministro Arturo Zaldívar no le quedó más remedio que admitir, en la radio, no tener atribuciones para llamar a cuentas al señor Vargas: “lamentablemente por el diseño institucional, el Consejo de la Judicatura no tiene en sus manos la vigilancia, la disciplina del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, es algo sobre lo que habría que reflexionar en el futuro”, sentenció. ¿No festejó la Corte “la más trascendente” reforma desde 1994? (Boletín 235/2020). ¿Trascendente sin tocar los trafiques, como afirmó Monreal?, ¿trascendente sin poder sujetar a rendir cuentas al #MagistradoBilletes, como lamentó el ministro Zaldívar?. www.reforma.com

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