Templo Mayor F. Bartolomé

SI REALMENTE no hay línea desde Palacio Nacional, la van a tener complicada en el Senado para elegir a la nueva ministra de la Suprema Corte de entre Margarita Ríos-Farjat, Ana Laura Magaloni y Diana Álvarez. DICEN QUE Ríos-Farjat en la gracia lleva la desgracia, pues ha dado tan buenos resultados en el SAT que, difícilmente, el Presidente querrá dejarla ir. No sólo incrementó la recaudación fiscal, sino que también lo está haciendo de manera más eficiente, con menos gasto y más ingresos. SOBRE Magaloni, sus credenciales académicas son conocidas y reconocidas y es una auténtica experta en el sistema judicial. Quizás el mayor obstáculo que podría enfrentar es el de su cercanía con Claudia Sheinbaum, quien no cuenta con mucha influencia entre los senadores morenistas. FINALMENTE, Álvarez tiene las ventajas de ser una de las voces más frescas de la actual administración y una larga carrera académica en materia de Derecho. Y hay un dato que es clave en las aspiraciones de la subsecretaria de Gobernación: su relación muy cercana con el propio Andrés Manuel López Obrador.