Honrar la Corte – Denise Dresser

Qué suspiro de alivio ver la terna de mujeres postuladas para la Suprema Corte de Justicia. Qué sensación de sosiego ver ahí a personas profesionales y no la repetición de lopezobradoristas incondicionales. Después del contencioso nombramiento de la “Ministra Contratista” y la postulación de quienes –como Celia Maya– no merecían ser considerados para el Tribunal Supremo, sorprende la autocorrección. Asombra que un gobierno empeñado en colonizar a las instituciones haya postulado al menos a una mujer conocida por su independencia. La inclusión de Ana Laura Magaloni, reconocida académica de talante crítico y trayectoria independiente, enaltece al recinto. Manda la señal que este gobierno debió haber enviado desde el principio: que la Corte no será un coto más de cuotas y cuates; que no será una institución más sometida al poder y conformado para hacer sus encargos.