La mendicidad de la jueza 38 Civil – Vladimir Galeana

Hay ocasiones en que quienes trabajamos en los medios de comunicación tenemos la obligación de relatar los excesos del poder, para evitar que los miembros de la presunta “Casta Divina” sigan cometiendo esas arbitrariedades que la han distinguido en la ocupación de cargos públicos de alta relevancia. Un juzgador es parte importante del entramado institucional por la responsabilidad que significa la impartición de la justicia, que es uno de los cometidos principales de todo estado de derecho. Por ello me parece patético el comportamiento de la titular del Juzgado 38 Civil en la Ciudad de México. Sabido es que los estudiantes de la carrera de Derecho en todas las universidades del país que aspiran a ser parte integrante de esa “Casta Divina” que se conforma por jueces, secretarios, magistrados, proyectistas y ministros, para ser parte integral del Poder Judicial de la Federación, tienen que entrar como meritorios en alguno de los innumerables juzgados que existen en todas las latitudes del país. Lo esperado es que esos pasantes adquieran no tan solo habilidades y conocimientos, también esa decencia y probidad que debe ser la característica principal de un juzgador. El problema es que no todos los miembros del Poder Judicial son probos y honestos, porque antes que ser justos muchos de ellos cometen diversas injusticias con esos jóvenes que quieren adquirir conocimientos en la práctica cotidiana de una dependencia judicial. Por eso le voy a platicar un caso que en lo personal me ha parecido patético y deleznable, y tiene como protagonista a la titular del Juzgado 38 Civil ubicado en el Tribunal Superior de Justicia en la calle de Niños Héroes en la Colonia Doctores de la Ciudad de México.